La vuelta al cole, más allá de los libros de texto
Los fabricantes líderes en
tecnología, que son casi todos, han trabajado sin descanso durante meses con el
foco puesto en el lanzamiento de productos para la campaña “Vuelta al Cole”.
Esto es habitual cada año, pero este ha sido algo diferente por cuestiones que
todos podemos imaginar: pandemia, confinamientos, colapso en el transporte y plantas
de fabricación paradas o a medio gas.
Para todos los gustos y para todos los bolsillos
El día a día del aula se ha convertido
en una enseñanza omnicanal con diferentes alternativas donde docentes, padres,
instituciones y, por supuesto, los alumnos, deben saber manejarse con su nuevo
ordenador portátil, PC, tablet o smartphone. Así mismo, también deben descubrir
soluciones de software ad hoc, o aplicaciones añadidas que han de instalarse,
tanto en la tierra como en el cielo, que es allí donde miramos cuando nos
hablan de la nube. ¡Ay, la nube!
Por otro lado, quizás no baste con un único ordenador y se
necesiten más, ya que no van a poder acceder todos los miembros de una familia
al mismo tiempo sea horario lectivo, laboral o de descanso. Además lo de
“compartir” se hace cada vez más difícil porque con tantas medidas de
seguridad, claves y material sensible que se almacena, cualquier miembro de la
familia te puede eliminar con un clic el trabajo de presentación que llevas
preparando un mes, o todos los ejercicios que te han enviado los alumnos o las
fotografías tomadas en el confinamiento desde
el balcón mientras aplaudías a los sanitarios, ¿recuerdas?
Si a lo anterior sumamos el
marketing de producto de cada gran marca, con más prestaciones, con menos peso,
más robustos para evitar que se rompan, lo último de lo último, lo más
trending, pues eso, que el lío está formado, pero tranquilos que hay opciones
para todos los bolsillos, si éstos aguantan, que no sólo de informática vivimos.
¿Nueva Normalidad?
La “nueva normalidad” en la educación ha provocado que el
regreso a la escuela esté dando un paso más allá del estuche, los libros, el
borrador y el lápiz; el salto está siendo acelerado y son los más jóvenes los
que se manejan con fluidez en los entornos tecnológicos y para los que una
pantalla es la letra impresa, el olor a libros nuevos y a goma de borrar Milán
para otras generaciones, y a estos, los “quinquenial” dicho con humor”, quizás
les cueste un poco más.
La brecha de aprendizaje está abierta y vistas las quejas
que llegan de profesores, padres de alumnos y otras asociaciones, no queda
otra, que cada uno se saque las castañas del fuego porque las instituciones
siempre aterrizan tarde en los cambios, no digamos en tiempos de pandemia y si
además como siempre falta “la plata” y personal competente que agilice
soluciones el problema está servido.
Y ojo, porque las alertas también saltan en los centros
privados, que el dinero no ha conseguido aún que se fabrique más rápido o que
los chinos se curen antes, y en el sector tecnológico de la formación la
disponibilidad es una gran carencia y si no, pregunten a muchos colegios que no
encuentran producto, que los equipos no llegan, o van a llegar mucho más tarde…porque
las previsiones de años anteriores para hacer un forecast no son las normales
de otros septiembres.
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